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Los resultados calle a calle

¿Qué votaron tus vecinos en las elecciones catalanas?

Los socialistas consolidan su fuerza en los distritos periféricos de la capital catalana

Redacción

Analizar los resultados por sección censal, la escala más pequeña posible -, áreas en las que conviven entre 800 y 1.500 personas-, permite una mejor interpretación de los mismos.

Si una cosa se observa a primera vista es la enorme fragmentación que existe en la sociedad catalana, pero también se puede comprobar en qué barrios, e incluso calles, es más fuerte un determinado partido, lo que nos ayuda a acercarnos a la sociología del votante.

El PSC recupera su espacio histórico en el área metropolitana de Barcelona

El caso de Barcelona es paradigmático. De entrada, la capital catalana parece un fiel reflejo del casi triple empate que se produjo entre PSC, ERC y Junts. El mapa se pinta de los colores rojo, amarillo y celeste de las tres formaciones, aunque lo interesante es su distribución.

Los socialistas consolidan su fuerza en los distritos periféricos de la ciudad, especialmente en Nou Barris, Sant Andreu o Sant Martí, aunque también en Ciutat Vella.

Son bastiones clásicos de los socialistas, pero resulta interesante ver como el mapa se tiñe de los colores de las formaciones independentistas -especialmente ERC- en el centro de estos distritos, barrios populares donde se mantienen las estructuras de los antiguos pueblos del llano de Barcelona.

Son islas amarillas en un mar rojo: ocurre en Sant Andreu, el Poblenou i, en menor medida, Sants, el Poble-sec o incluso Horta. Los republicanos también logran victorias en el centro de la vila de Gràcia, aunque en esta ocasión la isla amarilla está rodeada de un mar de color celeste.

Vox es la fuerza más votada en algunas manzanas del distrito barcelonés de Sarriá-Sant Gervasi y en los municipios de Mont-Roig del Camp i Salou

De hecho, los de Puigdemont mantienen los puntos de fuertes que en su día tenía Convergència en la ciudad, esto es, L’Eixample, Les Corts, parte de Gràcia i Sarrià-Sant Gervasi. Son barrios, como es sabido, de rentas medias o altas.

La irrupción de Vox en estas catalanas apenas tiene un reflejo en este mapa, en el que se premia sobre todo a los partidos ganadores. Sin embargo, ampliando el foco también se observan algunas manzanas con hegemonía de la extrema derecha, todas ellas situadas en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y, en concreto, en los barrios de Pedralbes, Galvany y Tres Torres.

Alejándonos por un momento de la capital unos 120 kilómetros al nordeste, encontramos los otros distritos censales en los que Vox ha logrado una sorprendente victoria. Ambos están situados en la comarca Alt Empordà y, en concreto en los municipios de Roses y Vilamalla.

En la otra punta del país, en Mont-Roig del Camp i en Salou (Tarragona), se observan otros puntos de color verde. Ya en las elecciones generales de 2019, Mont-Roig del Camp, Salou y Roses destacaban por un alto porcentaje de voto a esta formación.

El mapa logra reflejar la fragmentación del voto independentista que, en estas elecciones, presentaba más candidaturas que nunca

Si nos movemos al área metropolitana, no hace falta hacer mucho zoom en el mapa para constatar la indiscutible hegemonía de los socialistas. Sin embargo, en algunos municipios resulta abrumadora: en lugares como L’Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià del Besòs o el área de Ripollet, Badia, Cerdanyola y Barberà del Vallès, ningún otro color logra infiltrarse entre el intenso rojo.

En todas estas zonas, los socialistas superan el 30% de los votos y llegan a alcanzar cotas del 40-45. Aunque eso no debería resultar ninguna sorpresa -se trata de los tradicionales puntos fuertes del partido de Salvador Illa-, cabe recordar que por primera vez en casi 40 años, el mapa cambió de color en 2017, con la irrupción de Ciutadans.

En las ciudades de la segunda corona metropolitana, la distribución cambia un poco, pero resulta significativo que existe un mismo patrón: centros copados por el voto de Junts, un primer cinturón votante mayoritario de ERC, y una periferia -barrios de rentas bajas en su mayoría- donde gana de forma indiscutible el PSC. Son paletas cromáticas que se repiten en Terrassa, Sabadell, Granollers, Mataró y, en menor medida, Vilanova i La Geltrú o Sitges.

Por lo que respecta al voto independentista fuera de las áreas más densamente pobladas, el mundo posconvergente sigue manteniendo su liderazgo, aunque en estrecha pugna con ERC.

Conviene matizar que este patrón es el mayoritario en las áreas rurales de las demarcaciones de Girona, Catalunya Central y Alt Pirineu (con la excepción del Aran), pero no así en buena parte de Lleida, Tarragona y Terres de L’Ebre, donde los republicanos son mayoritarios. Parece que cuanto más nos acercamos al sur, más amarillo se vuelve el mapa.

El mapa logra reflejar la fragmentación del voto independentista que, en estas elecciones, presentaba más candidaturas que nunca. De esta forma, podemos ver que se cuelan demarcaciones pintadas del azul del PDECat, en un puñado de municipios de Lleida; y otras en las que la victoria se la ha llevado la izquierda independentista de la CUP, caso de los pequeños pueblos de La Quar o Sobremunt (Barcelona) o Celrà y Sales de Llierca (Girona).

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